Hay cosas curiosas… ¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando ya se le van acabando las pilas y empieza a no hacer caso? O ¿Por qué apagamos la música del coche cuando vamos a aparcar? Supongo que para concentrarnos. Anda que lo de gritar hablando muuuuy despacio cuando un alemán nos pregunta por una calle. Y la rabia que da irse a la cama porque te estás quedando dormido en el sofá y llegar a la cama y estar más despierto que Pocholo buscando la mochila… O cuando te dices a ti mismo: “Venga, hoy a tomar por saco la dieta” y no hay ni una mísera onza de chocolate en el armario, pero cuando uno quiere cuidarse, comer sano… se reproducen los donuts, chuches y las palmeras de chocolate. O ese beso justo después de comer ajo. Supongo que es la prueba de fuego, si no se va corriendo es porque le gustas de verdad. ¿Y lo de tender la ropa y que caiga el diluvio universal? O lo de limpiar el coche justo cuando tu perro decide que es un buen día para revolcarse en el barro y llevarse reservas de barro pegadas en la tripa. El sueño que tenemos los días que tenemos que madrugar y lo temprano que se despierta uno cuando había decidido dormir hasta que le diese la gana.

Recuerdo que, cuando decidí irme a vivir por mi cuenta, me di cuenta de que las lavadoras se alimentaban de pares sueltos de calcetines. Yo ya he optado por tener un cajón específico para los calcetines desparejados, e incluso alguna vez he hecho un par de dos calcetines iguales desparejados. Como una especie de “first dates” de los calcetines… aunque espero que ellos unan más parejas que yo. Yo ya no sé si la lavadora se come calcetines sueltos, si tiendo tan mal que de vez en cuando algún calcetín vuela, si se me caen en el camino de la lavadora al tendedero y Otto los coge y los esconde a saber donde… la cosa es que tengo un montón de calcetines desparejados que, no se muy bien por qué, guardo por si aparece su pareja (Que no aparece nunca).

El otro día bajé al garaje, tenía que ir a la gestoría, al banco… así que iba pensando en mis cosas, concentrado… y de repente se apagaron todas las luces y solo había una que parpadeaba… Os juro que he visto películas de terror con más claridad y luces menos parpadeantes. Para más inri* se veía la luz por debajo de la puerta, como si los espíritus malignos, la niña del exorcista, un descuartizador y el payaso asesino estuvieran allí esperando el mejor momento para salir y comerse mi hígado a la plancha y mis pulmones al horno. Y yo soy bastante racional, normalmente mi cabeza busca la explicación lógica y no me suelo dejar llevar por la imaginación, pero el sprint que di hasta el coche y lo que tardé en salir por patas del garaje atestiguan que me acojoné 😂😂. Al final resultó que había un fallo eléctrico y yo, muy digno, dije que ya lo había imaginado. (Lo que no les conté fue que lo que había imaginado era que me iban a torturar y a comer vivo todo los espíritus malignos que había detrás de la puerta, y que me imaginaba a la señora de Poltergeist diciendo “Rodri, ven hacia La Luz”).

*¿Sabéis de donde viene la expresión “para más inri”? Significa “por si fuera poco”. INRI es el acrónimo de “Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum” (=Jesús el Nazareno Rey de los Judíos). Para burlarse de él los soldados le pusieron una túnica morada (Como lo hacía la realeza), una corona de espinas e inscribieron en la cruz las siglas INRI. Es como una especie de “Encima de puta, a poner la cama”… lo crucifican y encima se ríen de él, para más inri.

Espero que paséis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

El olor a hierba recién cortada, las tormentas de verano, una Coca Cola fría con hielo y limón, la felicidad de Otto al llegar a casa, las risas tontas cuando no hay preocupaciones, cantar La Macarena creyéndote Los Del Río, bailar Paquito Chocolatero como si no hubiera un mañana, juntarse con los amigos de toda la vida, la sonrisa de la gente que nos importa, un abrazo que te hace olvidar todo lo malo, engancharse a una serie, llevarte el último bote de mermelada del supermercado, las sábanas frescas, una puesta de sol en el mar, probar por primera vez una comida que se convierte en una de tus favoritas, los besos de buenos días, cenar pizza, escuchar en bucle tu canción favorita… supongo que la felicidad está en disfrutar de cada pequeña cosa, sin buscar el “pero”, sin buscar pegas… simplemente disfrutándolo.

¿Tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla? ¿Coca Cola o Pepsi? ¿Pizza con piña o sin piña? ¿Pasta carbonara o bolognesa? ¿Playa o piscina? ¿Pizza y netflix o cena y cine? ¿Vaqueros o chinos? ¿Bañador ancho o marca-paquete? ¿Serie o peli? ¿Gominolas o pipas?

Yo diría que tortilla sin cebolla pero la mejor tortilla de patatas que he comido tenía cebolla picadita. Sin duda elegiría Coca Cola porque no me gusta la Pepsi. Y me encanta la playa, el salitre, la arena, la brisa del mar… pero unos largos en la piscina saben a Gloria Bendita. Eso si, bañador ancho. A veces apetece engancharse a una serie y otras veces ver una buena peli comiendo pipas o gominolas.

Cada vez que elegimos también des-elegimos. A mi me llama la atención lo diferentes que somos todos. Tengo una amiga que no es que odie el olor a coco es que le da hasta arcadas… y no exagero. Huele el 2% de esencia de unas galletas, imperceptible para el ser humana. No os digo nada cuando la parafina de las tablas de surf es de coco, que es lo habitual. Que a alguien se le ocurra meter una tabla con olor a coco en su coche… Y después está la gente que pone ambientador de coco, aceite de coco en el pelo y le encantan las galletas y los yogures de coco. Todo el mundo pregunta por la tortilla con cebolla o sin cebolla, pero creo que lo que realmente nos divide es el coco. A mi me gusta.

Supongo que estos días las palabras que más oímos son: “Joder que calor” y “Hostia la mascarilla”… y la combinación de ambas es el no va más. Que sofoco con la mascarilla a 35 grados. Encima un día nos dicen que estamos muy cerca de tener una vacuna para el coronavirus y otro día la OMS nos advierte de que es posible que nunca se encuentre una solución. Yo intento ver el vaso medio lleno, pero claro… para eso tiene que haber vaso y agua. El otro día un amigo que es padre decía que su hija ahora pensará que es normal que todo el mundo vaya con mascarilla por la calle, que los abuelos besen con la mascarilla en la cara, que nos limpiemos las manos 356803 veces al día, que hablemos a dos metros… al final será verdad que se convertirá en la nueva normalidad.

Espero que tengáis una muy feliz semana con muchas elecciones que os hagan muy felices y disfrutéis mucho de todo.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

Como decía la semana pasada… esta semana escribo en la terraza de mi casa, que tampoco está mal, pero indudablemente la brisa del mar, el sonido de las olas… es bastante mejor que el olor al puchero de la vecina y el sonido de los coches al pasar por delante. Pero no voy a quejarme… ha sido una semana maravillosa de desconexión, conexión y reconexión y ahora toca retomar el trabajo y todo lo demás. A mi me encanta buscar de donde vienen las expresiones y refranes que decimos casi todos y que, en realidad, todas tienen una explicación detrás. No es la primera vez que escribo sobre esto, pero es que mis padres son muy refraneros, y ya sabéis, de tal palo, tal astilla.

“A buen entendedor, pocas palabras bastan”. Yo la utilizo mucho. Resulta que una persona necesitada pidió audiencia con el cardenal Mazarino y éste sólo puso una condición: Solo podía decir dos palabras. Las palabras que dijo fueron: Frio, hambre. Y el Cardenal le dijo a su secretario: Mantas, comida. Así, sin gastar energía sin necesidad. Me estoy acordando de mi profe de lengua del cole que siempre decía que sin sujeto-verbo-predicado no se entendía nada.

“A enemigo que huye, puente de plata”.

Es una frase de Gonzalo Fernández de Córdoba. Lo decía porque en una guerra al enemigo y a las personas que molestan hay que facilitarles la huida para que no vuelvan o se agrupen. Yo no suelo utilizar esta expresión, pero el concepto me gusta… es una especie de “aparta lo que no aporta”.

“A palabras necias, oídos sordos”. Yo creo que este será uno de los refranes que más se utilizan, no? Dicen que una persona de esas que les das cuerda y no paran de hablar y hablar, se acercó a Aristóteles y después de estar un buen rato dándole a la sin hueso, se disculpó por la pesadez. A lo que Aristóteles contestó que no hacía falta disculparse porque él había aprovechado para pensar en sus cosas y no le había entendido nada. Qué grande Aristóteles 😂😂. Esto se podría aplicar a mi madre, que mientras hablas con ella está haciendo la lista de la compra y mirando los armarios a ver si hacen falta guisantes o macarrones.

“A quien madruga Dios le ayuda”. Yo creo que es la típica frase de autoconvencimiento cuando estas muerto de sueño e intentas animarte pensando que tu día va a ser genial solo por madrugar… El origen de este refrán está en el libro “El lazarillo de Tormes”, donde se dice que convenía levantarse temprano para terminar todos los trabajos del campo. También he leído que el refrán viene de la historia de un padre que le estaba contando a su hijo que un vecino había encontrado una bolsa con dinero en la calle a primera hora de la mañana. Como el hombre era muy creyente terminó la historia diciéndole: A quien madruga, Dios le ayuda. A lo que el hijo contestó que el que había perdido la bolsa había madrugado aún más. 😂😂. Me encanta. Pero hay un montón de refranes sobre madrugar: No por mucho madrugar amanece más temprano. Al que ha de madrugar en agosto, en abril se le ve el rostro. El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos tiene que madrugar (o como dice mi madre, el que quiera peces que se moje el culo)…

“Mandar a alguien a la porra”. Parece la hermana lerda de mandar a tomar por culo o mandar a la mierda, pero ahí donde lo veis, tiene tela.

En el centro de los campamentos del ejército se colocaba un palo vertical conocido como porra. Es ahí a donde se enviaba a los soldados mientras se decidía que castigo imponerles. A veces el único castigo era estar allí como un pasmarote, para que el resto de los soldados se rieran de él.

“Tener más cuento que Calleja”. Me encanta, me recuerda a mi madre cuando le decía que me dolía la cabeza y no podía ir al cole… y me soltaba: “Anda vístete que tienes más cuento que Calleja” 😂😂.

A finales del siglo XIX Saturnino Calleja, propietario de la Editorial Calleja, lanzó al mercado unos cuentos que se hicieron muy populares, editando más de 3.000 cuentos diferentes, de ahí viene la expresión.

“El perro del hortelano, ni come ni deja comer”. Este dicho procede de la fábula de Esopo sobre un perro guardián que no comía las verduras de la huerta pero no dejaba que el resto de los animales las comieran.

“Necio envidioso, le decía el buey, que ni comes ni dejas comer”.

“Zapatero, a tus zapatos”. Esto me lo han dicho muchas veces 😝… ¿A vosotros no? Que manera más elegante de decirle a alguien que no se meta donde no le llaman 😂😂.

El dicho viene de la historia del pintor Apeles, que trabajaba en el retrato de un ateniense cuando un zapatero vecino del artista le hizo un comentario sobre el zapato del modelo. El pintor Apeles lo corrigió y como el zapatero siguió criticando otras cosas, Apeles le dijo:

-Zapatero, no juzgues más allá del zapato. Zapatero a tus zapatos.

“Pelar la pava”, me hace mucha gracia esta expresión porque de pequeño yo pensaba que se refería a la masturbación masculina 😅 y no al tonteo, roneo… entre dos personas. Esta expresión se empezó a usar refiriéndose a los jóvenes que aprovechaban la tarea de desplumar los pavos para hablar o tontear entre ellos.

“Hacerse el sueco”… y aunque parezca increíble, he encontrado dos explicaciones para esta expresión. Por un lado parece que la expresión nace en la antigua Roma, por los cómicos que llevaban “soccus” o “zuecos” y se hacían los tontos. Y por otro lado, creo que casi todos entendíamos que esta expresión viene por los suecos y suecas que venían a las costas españolas a finales de los años 50 y durante los 60, y que cuando les hablaban en castellano no entendían absolutamente nada y no hacían ni caso.

¿Y cuando no viene “ni el Tato”? Mirad que somos cabrones eh… se refiere al torero sevillano Antonio Sánchez “El Tato”, famoso por seguir toreando después de quedarse cojo. (Esto me recuerda a las historias que cuenta un amigo de un pueblo del norte donde a una chica todo el mundo le llama “motobomba” porque tuvo un accidente en moto y chocó contra la Guardia Civil, otro al que llaman “pataputa” por ser cojo…).

Yo creo que no hay nadie que pronuncie bien “por arte de birlibirloque”, dirán birbiloque, biriloque… pero birlibirloque es como tres tristes tigres comían trigo en un trigal… bueno, la expresión surge de “birlar” (hurtar) y “birlo” (ladrón), por lo que alude al arte del escamoteo o el engaño.

“Ponerse las botas”… Usamos este refrán cuando nos hemos pegado una comilona y tenemos que pasar horas tirados en el sofá casi sin poder movernos. O para otras cosas… para hacer mucho uso de algo. Ha quedado fino, no? Antes, los que usaban botas eran las personas de clase acomodada que podían comer todo lo que quisieran.

“Ni chica ni limoná”. Esta me encanta. La chicha es una bebida alcohólica típica sudamericana y el término limonada se solía utilizar para denominar a las bebidas sin alcohol. Vamos, ni una cosa ni la otra.

“Santa Rita, Rita, Rita… lo que se da no se quita”.

Santa Rita es la patrona de las cosas imposibles. Cuenta la leyenda que una chica fue a pedirle un novio y que Santa Rita se lo concedió a los pocos días. Pero el novio se le escapó al poco tiempo y la chica se plantó delante de la Santa y le soltó “Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita”.

“Salvado por la campana”.

Tengo que reconocer que el origen me ha sorprendido porque yo esperaba alguna tontería tipo “Te preguntan algo en el colegio y te salvas de la bronca porque suena la campana”… pero el origen es que hace muchos años a veces daban por muertas personas que habían sufrido una catalepsia o un mareo y, por lo tanto, eran enterradas vivas. Tiempo después descubrían arañazos en los ataúdes 😰. Así que se decidió poner una campana en el exterior del féretro que se unía mediante una cuerda a la mano del supuesto difunto, que en caso de no estarlo podía hacerla sonar para que le ayudaran a salir de ahí.

Hasta aquí hemos llegado por hoy, espero que tengáis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

La semana pasada escribía pensando en cajas, furgonetas y armarios… y esta semana escribo tumbado en una hamaca en una terraza acristalada con vistas al Mediterráneo. La semana que viene volveré a escribir en Madrid, pero no entre cajas 🙏🏻.

Como dijo Karen Blixen (Memorias de Africa): “La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar”. Y yo añadiría que muchísimas veces las tres a la vez. Es curiosa la historia de la autora del libro “Memorias de África” en el que se basó la famosa película. Karen Blixen escribía con el seudónimo literario Isak Dinesen porque en la época en la que le tocó vivir (1885-1962) no estaba bien visto que una mujer escribiera. Se alimentaba de ostras y champagne, o eso dicen (Esto me ha despertado la curiosidad para haceros una pregunta en mi próxima publicación en instagram). Nació y creció en una granja de Copenhague en un ambiente de lucha por los derechos de la mujer. En sus ganas de viajar y salir de Dinamarca, aterrizó en Kenia, donde, con el dinero de su familia, creó la Karen Coffee Company. Para Karen África era sinónimo de libertad, sin las ataduras de Dinamarca. A pesar de haberse convertido en una figura importante para el feminismo, su visión de África es racista, imagino que como aceptación del (injusto) sistema colonial. Supongo que las injusticias serían más o menos injustas dependiendo de a quien afectaban, no? En 1931, después de la muerte de su pareja y con la bajada del precio del café, volvió a Dinamarca y empezó a escribir. Todas las editoriales la rechazaban hasta que empezó a firmar con un seudónimo masculino. Memorias de África es un libro autobiográfico. Hay vidas apasionantes, con luces y sombras, como todos… pero apasionantes.

“Haz esto”, “no hagas eso”, “con esta persona si”, “con esta persona no”… Hace tiempo decidí no dar explicaciones de mi vida, estoy con quien me apetece donde me apetece. No me escondo, no voy a dejar de hacer lo que me apetece, pero decidí no exponer más mi vida privada y no dar explicaciones y así voy a seguir. Gustará más o menos, se criticará más o menos… pero esa fue mi elección, meditada y absolutamente convencida. Así que, sinceramente, me importan bastante poco las habladurías, los chismes y los inventos, es mi vida y soy yo el que decide como vivirla.

Y ahora voy a ponerme protección solar, coger una toalla y a darme un baño en estas aguas cristalinas… que, sin duda, te hacen olvidar todo lo malo. Espero que tengáis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

La verdad es que yo había bajado un poco la guardia y me había relajado un poco, ya había empezado a relacionarme con mi entorno con tranquilidad… y a mi alrededor no había ningún caso positivo de coronavirus.

Os voy a contar lo que le ha pasado a un amigo. Su pareja trabaja en el sector sanitario y tiene contacto directo (y físico) cada día con mucha gente. A pesar de tomar todas las medidas de seguridad, desde el principio han sido conscientes de que las posibilidades de contagio eran más altas que en otros casos y por eso decidieron no tener contacto directo con nadie, ni familia ni amigos. El viernes quedó por primera vez para cenar con 3 amigos, fueron a un sitio no muy transitado, cenaron y se fueron a casa. Al día siguiente uno de los amigos les avisó de que le habían llamado para decirle que no podía salir de casa porque una persona con la que iba a Pilates había dado positivo, y por lo tanto tenía que hacerse la prueba y permanecer aislado. El consejo era que todas las personas que habían tenido contacto estuvieran aisladas hasta conocer el resultado de los contactos directos del positivo. A mi me tranquiliza saber que controlan los contactos de los infectados, los contactan y aíslan. Pero a la vez tengo la sensación de que en cualquier momento podemos contagiarnos y, lo que es peor, contagiar a nuestro entorno. Así que cuidaos y ser conscientes de que convivimos con el virus y que en cualquier momento podríamos tener que parar en seco nuestras vidas otra vez.

Con razón dicen que “uno no sabe lo que tiene hasta que se muda”… llevo unos días ayudando a mi madre con su mudanza, guardando todas sus cosas en cajas, llevándolo a su nueva casa… ¡Y parece que las cajas se reproducen! Si hacer una mudanza ya es un verdadero coñazo, hacerla en pleno verano con el calor que hace… 😰 Pero bueno, en un par de días ya estará completamente instalada. Por cierto, que maravilla de personas los chicos de la mudanza, es un trabajo durísimo que además ahora tienen que hacer con 35 grados… y no les falta una buena palabra, una sonrisa o un chiste. Un ejemplo a seguir, sin duda. Hoy terminaremos de llevar todo y poco a poco mi madre se irá instalando en su nueva casa.

Así que este blog será cortito porque ahora mismo solo tengo cabeza para pensar en cajas, muebles, furgonetas y traslados. Gracias por estar ahí. Que paséis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

Tengo un amigo que se despierta a las 5 de la mañana sin necesidad. No es que entre a trabajar a las 6 o que tenga un bebé que se despierte a esa hora… nooo… hay días que se despierta y sale a correr a esa hora, y después se pone a trabajar… dice que ese horario hace que los días sean más productivos. Así que me vine arriba y puse el despertador a las cinco de la mañana. Teniendo en cuenta que soy más bien noctámbulo y me acosté a la 1.30h, la cosa ya tenía pinta de ser una mala idea. Pero da igual, me dije a mi mismo para autoconvencerme, necesitas tiempo y así te vas a organizar mejor. Me puse 8 alarmas, desde las 4.56 hasta las 5.03 cada minuto. Y me desperté tan ricamente a las 9 de la mañana, con las alarmas apagadas (Que debí apagar completamente dormido). ¿Por qué hay gente que pone una alarma, le suena un segundo y ya tiene un pie en el baño, la ducha puesta y la cafetera encendida y a otros nos pasa Manolo el del Bombo a un metro y nos suena a nana dulce que encima nos da más sueño? Es curioso eh.

Confieso que hace un tiempo, un día me acosté muy tarde y al día siguiente tenía que madrugar para coger un avión e ir a un evento fuera y me caía de sueño, así que me pareció buena idea pedir un café doble y beberme un red bull. Me cogí un colocón, yo que odio las drogas (Esto supongo que lo dice todo el mundo, vamos, yo no conozco a nadie que diga lo contrario… ni cuando ha salido del baño con 4 colegas y metiéndole la tarjeta en la cartera. Pero en mi caso es verdad) parecía el hermano pequeño de Pocholo. Nunca más. A partir de ese día si algún día he tomado café no tomo ni Coca Cola, por si acaso. Esa es otra, hay gente que se toma un café y después se mete en la cama y duerme. Si yo me tomo un café después de las 17 horas, a las 4 de la mañana me estoy acordando del maldito día en el que descubrieron el café.

En fin, que lo de cambiar mi horario y levantarme a las 5 de la mañana va a ser que no. O al menos no, de momento. Seguiré poniendo el despertador a horas en las que el sol ya haya salido. Ya me lo dijo mi padre, una cosa es levantarse pronto para aprovechar el día y otra muy diferente levantarse cuando el día aún no ha empezado.

La verdad es que tenía intención de no perder las buenas costumbres del confinamiento: Recoger y limpiar cada día sin necesidad de limpieza general, cocinar, hacer tik-toks, leer más y ver menos la tele… y después te das de bruces con la realidad. Te levantas, te vistes sin mirar muy bien lo que te pones y sales pitando con una barrita en la mano porque no te ha dado tiempo a desayunar. Llegas a comer con un hambre de caerte al suelo y no te vas a liar a hacer lentejas (Si, se supone que lo que hay que hacer es prepararlo la víspera), un revuelto con lo primero que pillas y listo. Te lías con unas cosas y con otras, y de repente son las 23h, no has cenado, no has limpiado, no has preparado la comida del día siguiente y, obviamente, no vas a poner el despertador a las 5h para poner las lentejas a esa hora. Así que supongo que me organizo fatal porque el día no me da para nada.

Y este es mi día a día, hay unas horas sagradas que dedico a la bolsa y el resto del día me organizo (o me desorganizo) como puedo, pensando en cómo organizarme mejor para ser más productivo.

Espero que tengáis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

Ahora que estamos tan cerca, que el virus no vuelva a alejarnos. ¿Os acordáis cuando, hace dos meses, decíamos que valoraríamos más los abrazos, los paseos, ver el mar…? Espero que no lo tengamos que volver a echar de menos. Un conocido mío está en cuarentena en casa porque ha dado positivo, sin síntomas y dándole vueltas a cómo lo ha podido coger porque es muy cuidadoso… En su caso, al ser asintomático, está tranquilo y además su familia no se ha contagiado, pero no siempre es así. El bicho está por ahí y tenemos que seguir cuidándonos… aunque nos apetezca no hacerlo.

Hoy es 1 de julio… ¡Mes 7 del año ya! Sin duda está siendo un año raro, y paradójico, porque a pesar de estar tanto tiempo encerrados en casa, los meses han pasado volando. Este año no habrá San Fermines, ni fiestas en los pueblos… ni verbena de la Paloma. Cines y teatros con distancia, conciertos y colas sin empujones, piscinas medio vacías o cerradas… La verdad es que se hace rarísimo no ver el chupinazo de Pamplona, no? Nos acostumbraremos a esto y después los empujones, la gente que invade tu espacio cuando habla, l@s tocones… nos parecerán una bendición (Aunque sea en los primeros días, después volveremos a odiarlos, al menos yo).

Hace unos días subí una foto con la guitarra de mi tío Juanjo. Sin duda es uno de mis bienes más preciados. Él se fue demasiado pronto, compartimos muchísimas cosas… pero nos quedaron tantas cosas pendientes. Me acuerdo muchísimo de él, de las anécdotas que contaba, de su risa… no tuvo tiempo para enseñarme a tocar la guitarra pero es algo que tengo pendiente y que siempre he querido aprender. Ahora tengo el tiempo justo para quitarle el polvo y poco más… afortunadamente poco a poco todo se va reactivando y, entre unas cosas y otras, tengo mucho trabajo. Lo más cerca del mar que voy a estar esta semana será un día que tengo que ir a Valencia a trabajar… Y no me quejo eh, la verdad es que me siento muy afortunado por poder trabajar. Me encantaría estar en una tumbona en la playa con una piña colada, como supongo que nos pasa a todos, pero soy feliz en mi súper terraza con mi ducha, una Coca Cola fresquita y Otto a mi lado.

Sin duda mi frase favorita es “vive y deja vivir”, que cada uno viva su vida… y no se meta en la de los demás. Como dijo Maria Pombo, cada uno tiene su mochila y nadie sabe cómo es ni lo que pesa la de los demás, pero se juzga con tanta facilidad, intentando humillar… lo dicho: Vivir y dejar vivir.

Espero que tengáis una muy feliz semana y un feliz mes de julio…

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

Yo ya me había hecho a la idea de que este verano iba a ser diferente, de horas con el ordenador y minutos de piscina, de alguna escapada suelta a alguna playa perdida y de aire acondicionado en casa. De barbacoas en la terraza con vistas al edificio de en frente. Y lo llevaba bien hasta que las temperaturas han empezado a pasar de 30 grados y el aire acondicionado se ha puesto en huelga. ¿Y qué me decís de la sensación de fogonazo cuando abres la puerta del portal y pones un pie en la calle? No os cuento nada sobre Otto, el pobre lleva horarios rarísimos, sale cuando refresca o cuando aún no ha empezado a hacer calor y el resto del día lo pasa buscando suelo fresco en casa. La cosa es que este verano me toca trabajar y ocuparme de algunas cosas, y no podré salir mucho de Madrid, así que más me vale mentalizarme y aclimatarme…

¿Os acordáis cuando en el colegio estudiábamos las palabras polisémicas?

Esta mañana no me he podido reír más; imaginaos la situación: Llamada de teléfono:

-Hay un problema con el stock.

-Si? Que ha pasado?

-Ya está bien!

-Joder, ni que la culpa fuera mía.

Y nooo… era “ya está bien” de “ya está solucionado” no de “ya te vale”. Esto recién levantando… ¡Pues llevo toda la mañana riéndome con la chorrada!

Por cierto, una amiga mía se ha tatuado un punto y coma pequeñito. Confieso que al principio me pareció un tatuaje un poco absurdo hasta que me explicó el significado, y me encantó. Es como un símbolo de esperanza, representa que una frase no acaba sino que termina de otra manera, como los problemas, como las malas rachas… a los que hay que intentar dar un final positivo. Y me encantó y quería compartirlo con vosotros porque todos pasamos por momentos peores y mejores, pero siempre hay que intentar dar a esas frases el final que queremos y nos haga felices.

Ayer pasé por casualidad por la calle en la que viví hasta los 10 años, por el portal de la casa en la que vivía con mis padres, la parada del autobús, el parque al que iba… Creo que no había vuelto a ir desde entonces y reviví toda mi infancia. Que morriña. No hay ninguna razón por la que no haya ido antes, simplemente ayer coincidió que tenía que hacer algunas cosas en esa zona… y ¡pum! No esperaba que me hiciera revivir mi infancia…

Espero que tengáis una muy feliz semana y os cuidéis mucho.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

El otro día leí en twitter que deberíamos normalizar decir a la gente que no nos apetece verla, no recuerdo como era exactamente pero era algo así:

“Normalicemos esto:

-¿Quedamos?

-No

-¿Por?

-No me apetece quedar contigo.”

Creo que a la gente así, que va de justiciera transparente, le falta empatía y le sobra prepotencia. No se trata de mentir, ni de ser falso… se trata de no ir a hacer daño, de no despreciar, de no creerse por encima de otro y de ponerse en el lugar del otro y pensar como nos sentiríamos si nos dijeran eso. ¿O acaso por decir “me viene fatal” cambia algo? Lo único que cambia es que se evita hacer daño deliberadamente. Y ya no se trata solo de hacer daño, sino de jactarse de ello… que me parece bastante peor aún.

Todos hemos hecho daño y a todos nos han hecho daño, a mi me gusta pensar que la mayoría no va por la vida con la intención de hacer daño… así que estaría muy bien ser sincero con empatía y asertividad. “Asertividad” es una palabra que me encanta, según la RAE es la cualidad de asertivo. Siempre que he buscado una palabra y me ha salido una definición así, he pensado que si supiese el significado de la palabra no hubiese abierto la aplicación de la RAE para buscarla, no? O como decía mi profe de lengua: La descripción no puede contener la palabra que hay que describir. En la RAE hace falta alguien como esa profe. Lo peor es que cuando escribes “asertivo” pone: “propio de una persona asertiva”, con dos cojones 😂😂😂. Total, que la asertividad es que uno manifieste lo que quiere con sinceridad pero sin herir a nadie, siendo amable. Pues eso, más asertividad y empatía y menos creerse mejor que los demás poniéndose la banderita de la sinceridad para hacer daño.

La cosa es que he buscado “normalicemos” en twitter y aparecen gilipolleces como “normalicemos ir con la ropa arrugada”, “normalicemos q una piba pueda decir “chuparme la polla” sin tener q escuchar tienes polla?xd”…

¡Que ya empieza oficialmente el verano! A mi se me ha pasado volando y no me he dado ni cuenta, hace nada salíamos con abrigo, después directamente no salíamos y ahora vamos buscando la sombra porque al sol cada vez hace más calor. Supongo que a muchos nos pasa el hecho de tener una mezcla de sensaciones, por un lado unas ganas inmensas de normalidad, de acelerar, de salir y entrar, de juntarse, de abrazar sin miedo… y por otro, el miedo a que pisar el acelerador nos obligue a derrapar y tener que frenar de golpe con el freno de mano porque no podamos controlar las curvas. Y también supongo que la virtud está en el equilibrio, en ir paso a paso y con cabeza, pero a veces uno no sabe si peca de alarmista o se pasa de optimista, y se hace complicado encontrar ese equilibrio. Poco a poco supongo que acabaremos cogiendo el truco a la nueva normalidad.

Hace un par de días Hamilton escribió: “No permitas que la tortura se disfrace como cultura”. Yo, como amante de los animales, no puedo disfrutar viendo sufrir a un ser vivo, para mi es imposible, al revés, tendría que taparme oídos y ojos para no ver y oír el sufrimiento del toro. A veces parece que la tradición y la antigüedad dan validez y justifica ciertos actos, pero no… las cosas son como son, y aunque lleven mucho tiempo haciéndose y haya gente que disfrute con ello, seguirán siendo como son. No creo que se trate de respeto, al menos no por parte de la mayoría de la gente, creo que se trata de una obviedad que se trata de un espectáculo en el que se aplaude como se le hace sufrir a un animal. Creo que en este tipo de controversias tendemos a ver la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio. Criticamos los circos con animales mientras aplaudimos viendo cómo se mata a un toro, o nos llevamos las manos a la cabeza con los espectáculos de osos amaestrados a base de palos. A lo largo de la historia muchas tradiciones injustas se han ido adaptando a la sociedad y el hecho de que fuera una tradición no las convirtió en inamovibles. Respeto si, pero en todas las direcciones. Al fin y al cabo se trata de vivir… y también de dejar vivir.

Espero que tengáis una muy feliz semana.

Lo esencial es invisible a los ojos ❤️

Había pensado en dejar mi blog en blanco, como estoy en este momento… con la mente en blanco. Hubiera sido representativo, pero me he dicho… “Un poco borde, no?”. Así que me he decidido a explicar que estos últimos días voy como perdido. Ir a un centro comercial en esta recién estrenada fase 2 es una locura de colas y agobio con mascarilla. Supongo que nos iremos acostumbrando a ella pero, en la medida de lo posible, yo estoy optando por planes en el exterior en los que pueda mantener la distancia de seguridad y así evito la mascarilla. Se hace rarísimo ir retomando lo que antes era tan normal: Comer con tus padres, tomar un café en una terraza, salir a dar una vuelta el fin de semana…

Esta noche voy a un concierto de la mano de Schweppes, os lo contaré en instagram, pero estoy hasta nervioso con el plan. La cosa es que lo que antes era habitual ahora es extraordinario, y lo que mucho antes era extraordinario… llegó a ser habitual. Y ahora toca ir dándole la vuelta poco a poco.

Supongo que los planes de netflix, sofá y manta se irán sustituyendo por playa, paseo o terraza. La verdad es que yo no estoy planificando viajes aún, cuando se puedan hacer, los haré, pero tengo claro que este verano me quedo en España. La cosa es que a mi el día no me da de si, estoy muy centrado en mis estudios y haciendo movimientos en bolsa y estoy muy contento, la verdad. Pero, como os decía, con la cabeza a mil y pensando en blanco… aunque parezca contradictorio, centrado en lo que creo que debo centrarme y creo que, a estas alturas, ya sabéis cómo soy, y cuando algo se me mete entre ceja y ceja… no tengo tiempo para otra cosa.

Con el confinamiento me he dado cuenta de que hay mucha gente que me cae mal, me caen mal los que van siempre con la nube negra, regalando negatividad y criticas a todo el que se acerque. Me cae mal la gente que ridiculiza a otros o hablan con desprecio porque necesitan sentirse superiores para tapar sus carencias. Me cae mal la gente que inventa la vida de otros solamente para divertirse. Pero también me he dado cuenta de que me caen muy bien las personas que suman, la gente que aporta soluciones y no problemas, los amigos que piensan en lo que va antes del “pero” para que la verdad no duela tanto. Me cae bien la gente que está ahí para solucionar lo malo, no solo para celebrar lo bueno. Me gusta la gente que dice “te quiero” cuando lo siente y “eres imbecil” cuando lo merezco. En fin, que puede que todo esto me haya enseñado a valorar lo que tengo y a quitar valor a lo que no quiero tener. Serrat dijo: “Hay gente que cree que porque se ríe de que el cojo se cae tiene sentido del humor. Hay que reírse cuando es uno el que se cae. Te diviertes mucho más”. No puedo estar más de acuerdo con el.

Al final no va a ser un blog en blanco… aunque tengo la sensación de que solo os he contado tonterías. Pero estas son mis tonterías y esto, aunque os parezca mentira, me sirve para organizarlas. Algunos me decís: “me encanta leerte”… para mi esto es como un diario donde vuelco lo que se me va pasando por la cabeza… así que sois una especie de terapeuta para mi. Gracias por aguantar y leer mis “pensamientos en blanco” hasta aquí… os quiero.

Pasad una semana genial y cuidaos.

Lo esencial es invisible a los ojos. ❤️